Thursday, 23 July 2009 14:49

Juegos Populares, Tradicional y Autóctonos

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1.- Aspectos conceptuales.

Son múltiples las manifestaciones artísticas relacionadas con el mundo del juego, así, Goya plasma en sus lienzos actividades lúdicas propias de la época. Por otro lado Hills (1956) dedica parte de su tesis doctoral a un cuadro del pintor Brueguel (1560) “Los juegos de niños” identificando 78 juegos, de los cuales una mayoría deben considerarse como populares o tradicionales.

En España, Alfonso X el sabio fue el primero en recopilar el primer libro de juegos de la literatura europea que se publicó (Díaz y Rebollo, 1994).

Los juegos tradicionales son aquellos que se transmiten de generación en generación, es decir, son arrastrados por el tiempo. En cambio, los juegos autóctonos son aquéllos que se han originado y modificado en la misma tierra, comarca o localidad. Por último, los juegos populares son practicados por las masas no necesariamente deben ser tradicionales aunque pueden convertirse en ellos. Por tanto, puede que un juego sea autóctono pero que no fuese tradicional y un juego puede ser popular y no autóctono.

Parlebas (1986) en su tesis doctoral considera los juegos tradicionales, como juegos deportivos no institucionalizados, y a pesar de que la mayoría disponen de un sistema de reglas muy elaborado, no cuentan con el respaldo o reconocimiento institucional que se merecen. Dicha autor apuesta por este tipo de juegos, demostrando la gran riqueza motriz y cognitiva que nos aportan ya que pueden tener una lógica interna igual o superior a la de los deportes.

2. Aspectos antropológicos y culturales.

Para entender las expresiones lúdico- tradicionales es necesario analizarlos desde una perspectiva antropológica y cultural. Así, los juegos tradicionales se deben contextualizar en un marco socio-cultural con todas sus características económicas, costumbres, creencias, producción artística, entorno geográfico, etc. Es evidente que estas manifestaciones lúdicas de transmisión oral junto a otras como puedan ser las canciones y bailes tradicionales, las anécdotas, cuentos y refraneros, etc., son de los elementos más representativos de la cultura de los pueblos; éstos a su vez son un elemento de acceso a la cultura local pero además son vías de transmisión de estilos de vida, costumbres, valores etc. Las posibles variantes de un la tradición lúdica y del cancionero le facilitan connotaciones localistas con sus matices y carga expresiva particular.

“Los juegos tradicionales son patrimonio de la humanidad, siendo nuestros hijos los legítimos herederos de esa riqueza patrimonial. Nosotros como meros transmisores, estamos en la obligación de preservar y potenciarlos, aportando esfuerzos cada uno en el papel que nos ha tocado representar” (Rebollo, 2002). Platón en las “Leyes”, reconoce el valor práctico del juego en la educación del niño y del adulto. Aristóteles recomienda el juego como aprendizaje de lo que los niños más tarde tendrán que hacer en su vida adulta. Huizinga (1972), subraya la importancia sociocultural del juego, y en su obra “homo ludens“argumenta que todas las culturas responden a una fuente lúdica, naciendo la cultura a partir del juego. (Gorris, 1976). La revolución tecnológica, la globalización, el crecimiento desmesurado de las ciudades y el cambio de actitudes asociado a estos fenómenos, ha dado lugar a un cambio radical en el comportamiento lúdico de la población, por lo que es difícil observar en nuestros pueblos y ciudades “pandillas” de niños/as recreando las actividades lúdico-tradicionales de siempre. No es de extrañar que se empiecen a observar evidencias de extinción de la riqueza lúdico-tradicional de los pueblos (Latorre, 2007). Como indica Catalán (1970) cada generación que pasa, se lleva irreparablemente consigo para siempre una parte hermosísima de la herencia tradicional.

En la actualidad, concurren variadas aportaciones en cuanto a la importancia en nuestra sociedad de los juegos tradicionales, incluso el Consejo de Europa pretende organizar cada dos años un seminario Europeo sobre estas manifestaciones. En 1993 se celebró un Congreso mundial en Berlín sobre los “juegos del mundo y el mundo de los juegos”, centrando la atención en el estudio de los juegos tradicionales (Lavega, 1993). Recientemente se ha celebrado en Bretaña, un encuentro Europeo sobre los deportes autóctonos y, producto del mismo, se ha creado la Asociación de Juegos y Deportes Tradicionales Europeos. (Alduntzin, 2001).

No hay que olvidar, como dice López y cols, (1998), que los juegos tradicionales son un bien cultural y como tal deben ser rescatados del olvido y practicados para que no desaparezcan, ya que han servido de diversión y entretenimiento físico a nuestros antepasados.

La infancia es en sí misma el proceso de transmisión del folklore tradicional, lo cual permite el incremento de la riqueza de estas manifestaciones por las posibles aportaciones, variantes y riqueza creativa aportada en cada generación. Sin duda el juego tradicional posee las más altas cotas de sociabilidad dentro del vasto conjunto y taxonomía lúdica. Además, el juego como expresión espontánea, creativa e intrascendente es tan intrínseca al hombre que cualquier persona ha tenido en su vida alguna experiencia de este tipo; así, el juego y el hombre se recrean y se relaciona antagónicamente con la muerte, la guerra, el trabajo y la estructura social y de manera afín con el saber, el arte, la religión el deporte y el amor.

En el juego tradicional, el proceso, es decir, la realización en sí misma e intrascendente del juego con sus inseparables connotaciones de festividad, catarsis, libertad, incertidumbre, es más importante que el producto, es decir, el resultado  final o rendimiento del juego.

El juego tradicional lleva inseparablemente asociada una expresión festiva; de ahí que muchos juegos tradicionales se conviertan en autóctonos de acuerdo con el repertorio festivo local de cada  grupo humano. En este contexto festivo se produce una conjunción creativa de danza, mimo, ejercitación física, cantares, adornos y vestimenta, gastronomía, anécdotas, etc.

En suma, podemos definir y caracterizar a los juegos tradicionales como aquellas actividades deportivas con un carácter local y recreativo que requieren destreza física, estrategia, suerte o alguna combinación de las tres. Son parte del patrimonio cultural del núcleo social y se transmiten de generación en generación. Tienen como raíz la propia creatividad espontánea popular con el fin de llenar el tiempo de ocio, además de la conversión de tareas laborales en actividades de encuentro lúdico de varias comunidades, con motivo de la celebración de sus fiestas locales. En este sentido, Trigueros (2000) considera que los juegos tradicionales cumplen una función de enculturación, conservación y transmisión de  los valores de la cultura popular, proporcionado una actividad motriz acorde con las características de los participantes y facilitando las relaciones sociales entre e inter-generacionales, ayudando a conservar tradiciones de transmisión oral y el patrimonio lúdico; y por ello tienen un gran valor en sí mismos.

3. Clasificación de los juegos populares, autóctonos y tradicionale.

Los juegos tradicionales como cualquier actividad lúdica, son motivo de variadas clasificaciones, dependiendo del área geográfica. En España existe una gran riqueza de Juegos Tradicionales debido al paso de culturas como la griega, romana y árabe. Como comentábamos anteriormente el proceso de industrialización, urbanización etc., así como la invasión de nuevas ofertas de ocio han producido un gran deterioro de este fenómeno sociocultural. Aunque el pionero y estudioso sobre el tema de una manera sistemática es Rafael García Serrano (1974). Este autor lleva a cabo un excelente trabajo bibliográfico de los juegos y deportes tradicionales en España, clasificándolos por un lado, en una serie de categorías (atléticos y ejercicios de fuerza, de puntería, de pelota, hípicos y de animales), y por otro, atendiendo a la localización geográfica de los mismos (País vasco, Castilla-León, Aragón, La Rioja, Navarra, Andalucía, Baleares, Extremadura, Galicia etc.)

Apoyándose en la obra de García Serrano, otro autor, Moreno (1992), propone una nueva forma de clasificar estos juegos y deportes tradicionales de España, y distingue:

- Juegos de locomoción: Carreras y marchas, saltos y equilibrios

- Juegos de lanzamiento: De distancia y de precisión

- Juegos de pelota y balón: De mano, de bate, de pie, de bola etc.

- Juegos de luchaJuegos de fuerzaJuegos y deportes náuticos y acuáticos: Pruebas a nado y regatas.

- Juegos y deportes con animales: Pruebas hípica, de lucha y encierros de toros

- Juegos de habilidad en el trabajo.

- Otros no clasificados.

 

 

Last modified on Thursday, 11 March 2010 16:45
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